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Fractura de odontoides

Una fractura de apófisis odontoides es una rotura en una pequeña parte cónica del segundo hueso del cuello que actúa como pivote para girar la cabeza. Debido a que esta zona está cerca de la médula espinal y el tronco encefálico, la lesión puede comprometer la estabilidad del cuello y, en casos graves, la función nerviosa o de la médula espinal.​


1) ¿Qué es esta condición?

  • La apófisis odontoides (o diente del axis) es una protuberancia con forma de diente situada en la segunda vértebra cervical (C2); una fractura en esta zona se denomina fractura de la apófisis odontoides.​

  • Suele producirse tras una caída o un impacto en la cabeza o el cuello, especialmente en caídas de baja energía en adultos mayores y en traumatismos de mayor energía en personas más jóvenes.​


2) ¿Qué tan grave es?

  • Puede variar desde estable (fragmentos óseos aún alineados) hasta altamente inestable, donde pequeños movimientos podrían provocar una lesión en la médula espinal.​

  • Entre las señales de alerta graves se incluyen dolor de cuello después de un traumatismo, debilidad, entumecimiento, dificultad para caminar o cambios en la respiración o la deglución.​


3) Tratamientos no quirúrgicos

  • Collarín cervical rígido (collarín cervical duro) que se usa de forma continua durante varias semanas o meses para permitir que la fractura sane, limitando al mismo tiempo el movimiento del cuello.​

  • En algunos casos, se utiliza un chaleco tipo halo (estructura fijada al cráneo con clavos y unida a un chaleco pectoral) para una mayor inmovilización, especialmente en fracturas recientes o muy inestables.​

  • Medicamentos para el dolor y una cuidadosa prevención de caídas, además del tratamiento de la osteoporosis (adelgazamiento óseo) cuando esté presente.​


4) ¿Qué tipo de cirugía puede ser necesaria?

  • Tornillo odontoides anterior: se inserta un tornillo desde la parte frontal del cuello hasta el segmento fracturado para mantener unidas las piezas.​

  • Fusión posterior C1-C2: se colocan tornillos y varillas desde la parte posterior para fijar las dos primeras vértebras cervicales, evitando la fractura.​


5) Objetivos de la cirugía frente a los cuidados no quirúrgicos

  • Objetivos no quirúrgicos:

    • Consiga un cuello estable (cicatrización ósea o fibrosa sólida) y alivio del dolor sin los riesgos de una operación, especialmente en pacientes mayores o con problemas de salud delicados.​

  • Objetivos de la cirugía:

    • Proporcionan una estabilidad más fiable y mayores probabilidades de curación ósea, reducen el dolor de cuello y permiten una movilización más temprana y segura.​


6) Cómo la cirugía puede “solucionar” el problema

  • La fijación anterior con tornillos comprime la línea de fractura y mantiene la apófisis odontoides en su lugar, con el objetivo de restaurar el movimiento "normal" entre C1 y C2 después de la consolidación.​

  • La fusión posterior conecta C1 y C2 con tornillos y varillas, y utiliza injerto óseo para que crezcan juntas formando una sola unidad, lo que limita permanentemente algunos movimientos de la cabeza, pero crea una gran estabilidad.​


7) Riesgos de la cirugía (generales y específicos)

  • General: infecciones, hemorragias, coágulos sanguíneos, complicaciones cardíacas o pulmonares y riesgos asociados a la anestesia; estos riesgos son mayores en pacientes mayores o frágiles.​

  • Específico:

    • Lesiones en la médula espinal, los nervios o las arterias, que pueden causar debilidad, entumecimiento, síntomas similares a los de un derrame cerebral o parálisis.​

    • Falta de consolidación de la fractura (pseudoartrosis) o problemas con el material de osteosíntesis, que en ocasiones requieren cirugía de revisión.​


8) Probabilidades de que esta cirugía funcione

  • En muchas series, la fijación anterior con tornillos del proceso odontoides muestra una unión ósea sólida en torno al 80-90%, especialmente cuando se realiza en aproximadamente una semana y cuando la brecha de fractura es pequeña.​

  • Un metaanálisis sugiere que la fusión posterior tiene tasas de fusión incluso más altas que la fijación anterior con tornillos, con tasas de complicaciones y mortalidad generales similares.​


9) Posibles complicaciones de la cirugía

  • A corto plazo: problemas para tragar, ronquera, infección de la herida o necesidad de una nueva intervención quirúrgica debido a la mala colocación o el aflojamiento de los tornillos.​

  • A largo plazo: falta de consolidación, dolor en el material de osteosíntesis, pérdida de cierta rotación del cuello (especialmente después de una fusión posterior) o desgaste del nivel adyacente con el tiempo.​


10) Recuperación típica de la afección.

  • Con el uso exclusivo de aparatos ortopédicos, muchas fracturas de tipo I y tipo III, así como algunas de tipo II, pueden curarse y permanecer estables, aunque las tasas de pseudoartrosis son más elevadas en las de tipo II, especialmente en adultos mayores.​

  • Incluso cuando el hueso no se fusiona por completo, algunos pacientes logran una unión fibrosa estable con un nivel de dolor y una función aceptables.​


11) Recuperación típica después de la cirugía

  • Estancia hospitalaria de unos días para el control del dolor, la monitorización y la movilización temprana con collarín.​

  • El movimiento del cuello se restringe durante varias semanas y luego se va aumentando gradualmente según las indicaciones del cirujano; la fusión ósea suele tardar unos meses.​

  • La mayoría de los pacientes retoman actividades diarias ligeras en pocas semanas, y las tareas más pesadas se posponen hasta que se confirma la curación.​


12) ¿Cuánto tiempo estuvo en el hospital?

  • Las cirugías de fijación anterior con tornillos o de fusión posterior sin complicaciones suelen requerir de 2 a 4 días de hospitalización.​

  • Los pacientes de edad avanzada o aquellos con otras lesiones o enfermedades pueden necesitar estancias más prolongadas o rehabilitación a corto plazo.​


13) Perspectivas a largo plazo

  • Muchos pacientes, especialmente con un tratamiento oportuno y adecuado, logran una alineación estable y un buen control del dolor.​

  • En los adultos mayores, las decisiones a menudo sopesan la estabilidad del cuello, el riesgo de pseudoartrosis y el riesgo médico general; incluso en caso de pseudoartrosis, a veces es posible lograr una función aceptable.​

  • Las fracturas no tratadas o muy inestables conllevan un riesgo de lesión medular tardía, por lo que es importante un seguimiento a largo plazo.​


14) Necesidad de seguimiento ambulatorio

  • Visitas periódicas al especialista en columna o neurocirugía para controlar los síntomas y obtener radiografías/tomografías computarizadas de seguimiento para monitorizar la curación y la alineación.​

  • Ajustes periódicos del collar o la férula y eventual retirada una vez confirmada la estabilidad.​

  • Seguimiento a largo plazo de la salud ósea (evaluación y tratamiento de la osteoporosis) y estrategias de prevención de caídas, especialmente en adultos mayores.


15) Más información sobre afecciones neuroquirúrgicas

  • Para obtener información detallada, pregunte a su médico de cabecera si es recomendable derivarlo a un neurocirujano.

  • Como paciente habitual de la Clínica Cerbo, puede hablar con el Dr. Singel en cualquier momento para plantearle sus preguntas más específicas.
  • Nuestro canal de YouTube «Cerebro y Columna Explicados» ofrece información general sobre afecciones y tratamientos neuroquirúrgicos. Haz clic en el botón de YouTube a continuación para obtener más información.