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Fractura de columna inestable

Una fractura inestable de columna vertebral se produce cuando uno o más huesos de la columna ya no la mantienen en una posición segura y estable, lo que puede provocar que los huesos se desplacen y comprometan la médula espinal o los nervios. Esta fractura es más grave que una fractura "estable" y, con mayor frecuencia, requiere cirugía o una protección muy estricta.​


1) ¿Qué es esta condición?

  • Una vértebra se ha fracturado de tal manera que, al moverse, tiende a deslizarse, inclinarse o colapsar más de lo normal, en lugar de mantenerse alineada con las vértebras vecinas.​

  • Suele producirse tras un traumatismo de alta energía (accidente de coche, caída desde altura, lesión deportiva) o en huesos ya debilitados (osteoporosis grave, tumor).​


2) ¿Qué tan grave es?

  • Las fracturas inestables se consideran graves porque un mayor movimiento puede empeorar la fractura y dañar la médula espinal o los nervios.​

  • Entre las posibles consecuencias se incluyen parálisis, pérdida de sensibilidad o pérdida del control de la vejiga y los intestinos si la lesión no se estabiliza rápidamente.​


3) Tratamientos no quirúrgicos

  • Al principio, es fundamental extremar las precauciones con la columna vertebral: realizar giros en bloque, evitar doblarse o girar el torso y mantener el cuello o la espalda inmovilizados con un collarín según las instrucciones.​

  • En casos seleccionados donde la alineación es aceptable y los nervios no corren peligro, se recomienda el uso de un corsé ortopédico o una férula (collarín cervical rígido o corsé toracolumbar).​

  • Medicamentos para el dolor y movilización gradual y supervisada según lo permita el paciente, a menudo con el uso de una férula.​

  • Estas opciones se limitan a fracturas cuidadosamente seleccionadas; muchos casos inestables requieren cirugía directamente.​


4) Tipos de cirugía que pueden ser necesarios

  • Fusión espinal con instrumentación: se colocan tornillos y varillas por encima y por debajo de la fractura para mantener los huesos rígidos mientras se fusionan.​

  • Descompresión y fusión: consiste en extirpar los fragmentos óseos o el disco que presiona la médula espinal o los nervios, y luego estabilizar la zona con tornillos, varillas e injertos óseos.​

  • Los abordajes pueden ser desde la parte posterior, la parte anterior o ambas (posterior, anterior o combinadas), dependiendo del nivel y del patrón de la fractura.​


5) Objetivos de la cirugía frente a los cuidados no quirúrgicos

  • Objetivos no quirúrgicos:

    • Proteja la columna vertebral con un corsé, permitiendo que la fractura sane sin desplazarse más cuando el riesgo quirúrgico sea alto y la fractura pueda mantenerse estable.​

    • Controla el dolor y mantén la mayor movilidad posible de forma segura, vigilando atentamente cualquier cambio en la alineación o la función nerviosa.​

  • Objetivos de la cirugía:

    • Restablecer o mantener la alineación adecuada y detener el movimiento anormal a nivel de la fractura.​

    • Descomprimir la médula espinal y los nervios, si es necesario, para prevenir o aliviar la parálisis, el entumecimiento o el dolor nervioso intenso.​


6) Cómo la cirugía puede “solucionar” el problema

  • Se colocan tornillos en las vértebras sólidas por encima y por debajo de la fractura, y luego se conectan con varillas para mantener la columna vertebral en la posición corregida.​

  • El injerto óseo se coloca de forma que, a lo largo de los meses, los niveles tratados se fusionen formando un bloque sólido, estabilizando permanentemente esa parte de la columna vertebral.​

  • Cuando se realiza una descompresión, se eliminan los huesos y fragmentos que presionan los nervios antes de la estabilización, creando así espacio y estabilidad.​


7) Riesgos de la cirugía (generales y específicos)

  • Riesgos generales: infección, hemorragia (a veces considerable en casos de cirugías de columna extensas), coágulos sanguíneos, complicaciones pulmonares o cardíacas y riesgos relacionados con la anestesia.​

  • Riesgos específicos de la columna vertebral:

    • Lesión nerviosa o de la médula espinal que provoca debilidad, entumecimiento o problemas de vejiga/intestino nuevos o que empeoran.​

    • Problemas con el material de osteosíntesis (aflojamiento de tornillos, rotura de varillas) o fallo en la fusión de los huesos, que en ocasiones requieren otra cirugía.​

    • Se produce un aumento de la tensión en los niveles superiores e inferiores a la fusión, lo que puede provocar un desgaste más rápido con el tiempo.​


8) Probabilidades de que esta cirugía funcione

  • En el caso de fracturas torácicas y lumbares inestables, la fusión instrumentada generalmente proporciona una buena estabilidad mecánica y ayuda a la mayoría de los pacientes a sentarse, ponerse de pie y caminar con mayor seguridad.​

  • La cirugía reduce claramente el riesgo de un mayor desplazamiento y de una deformidad espinal tardía en patrones verdaderamente inestables, especialmente cuando hay afectación nerviosa o una desalineación importante.​

  • El dolor y la función a largo plazo varían y dependen de la gravedad de la lesión, otras lesiones, la edad y si existía daño en la médula espinal antes de la cirugía.​


9) Posibles complicaciones de la cirugía

  • Los problemas de cicatrización de heridas e infecciones son más frecuentes en pacientes con fusiones vertebrales extensas de varios niveles y en pacientes con traumatismos.​

  • Dolor persistente, rigidez o limitación del movimiento, incluso si la fusión se realiza con éxito desde el punto de vista técnico.​

  • Falta de fusión (pseudoartrosis) o deformidad progresiva alrededor del área fusionada que requiere cirugía de revisión.​


10) Recuperación típica de la afección.

  • Sin una estabilización adecuada, las fracturas inestables pueden provocar un empeoramiento de la deformidad, dolor crónico y riesgo de lesión nerviosa tardía.​

  • Con el uso adecuado de aparatos ortopédicos (en casos seleccionados) y/o cirugía, la consolidación ósea suele tardar varios meses, con una mejora gradual del dolor y la movilidad.​


11) Recuperación típica después de la cirugía

  • Primeros días: control del dolor, protección de la columna vertebral y asistencia temprana para sentarse y ponerse de pie según lo permita el paciente.​

  • De semanas a meses: fisioterapia estructurada para recuperar la fuerza, el equilibrio y la resistencia, con límites estrictos para agacharse, levantar objetos y girar mientras se desarrolla la fusión ósea.​

  • La fusión completa y la máxima mejoría suelen tardar entre 6 y 12 meses; cualquier lesión de la médula espinal puede recuperarse solo parcialmente, dependiendo de su gravedad inicial.​


12) ¿Cuánto tiempo estuvo en el hospital?

  • Muchas fracturas inestables de columna que requieren fusión necesitan entre 4 y 7 días de hospitalización, o más si las lesiones son múltiples o se producen complicaciones.​

  • Algunos pacientes pasan del hospital a un centro de rehabilitación para pacientes internos para recibir terapia intensiva antes de regresar a casa.​


13) Perspectivas a largo plazo

  • Los pacientes sin daño en la médula espinal a menudo pueden retomar una vida independiente e incluso realizar trabajos físicos, aunque es posible que tengan limitaciones para realizar trabajos pesados ​​y practicar deportes de alto impacto.​

  • Las personas con lesión medular parcial pueden mejorar, pero pueden sufrir debilidad persistente, entumecimiento o problemas de vejiga/intestino; la rehabilitación es clave para maximizar la independencia.​

  • Un segmento fusionado permanece rígido, y los niveles cercanos pueden sufrir desgaste con el paso de los años, lo que a veces provoca dolor en el futuro.​


14) Necesidad de seguimiento ambulatorio

  • Visitas de seguimiento periódicas con especialistas en columna vertebral para comprobar la cicatrización, la alineación y el estado del material implantado mediante radiografías o tomografías computarizadas.​

  • Terapia física y ocupacional continua, y ajuste de las ortesis y los niveles de actividad a medida que avanza la recuperación.​

  • Seguimiento a largo plazo para detectar deformidades tardías, problemas en niveles adyacentes o síntomas nerviosos persistentes, con reevaluación si aparecen nuevos dolores, debilidad o cambios en la vejiga o el intestino.


15) Más información sobre afecciones neuroquirúrgicas

  • Para obtener información detallada, pregunte a su médico de cabecera si es recomendable derivarlo a un neurocirujano.

  • Como paciente habitual de la Clínica Cerbo, puede hablar con el Dr. Singel en cualquier momento para plantearle sus preguntas más específicas.
  • Nuestro canal de YouTube «Cerebro y Columna Explicados» ofrece información general sobre afecciones y tratamientos neuroquirúrgicos. Haz clic en el botón de YouTube a continuación para obtener más información.