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Tumor vertebral

Un tumor vertebral es un crecimiento anormal en una o más vértebras (huesos de la columna vertebral). Puede ser benigno o maligno y debilitar el hueso o comprimir los nervios cercanos o la médula espinal. Muchos tumores vertebrales son cánceres que se han diseminado desde otras partes del cuerpo, mientras que otros se originan en la propia columna vertebral y su crecimiento puede variar de lento a agresivo.​


1) ¿Qué es esta condición?

  • Se trata de una masa de células anormales que crece en las vértebras (los huesos apilados de la columna vertebral) y que, en ocasiones, se extiende a los espacios cercanos.​

  • Los tumores pueden ser benignos (por ejemplo, hemangiomas, osteomas osteoides, algunos tumores de células gigantes) o malignos (cánceres óseos primarios y, con mayor frecuencia, metástasis de cánceres como el de mama, pulmón, próstata o mieloma).​

  • Los síntomas comunes son dolor de espalda persistente (que suele empeorar por la noche o en reposo) y, si los nervios están comprimidos, entumecimiento, debilidad o cambios en los intestinos o la vejiga.​


2) ¿Qué tan grave es?

  • La gravedad depende de si el tumor es benigno o maligno, de si se ha diseminado y de si está comprimiendo la médula espinal o los nervios.​

  • La compresión de la médula espinal o de los nervios puede causar debilidad progresiva, entumecimiento y pérdida del control de la vejiga o los intestinos, lo que puede volverse permanente si no se trata a tiempo.​

  • Los tumores vertebrales malignos suelen ser indicativos de un cáncer avanzado y pueden acortar la esperanza de vida, aunque el tratamiento aún puede aliviar el dolor y preservar la función.​


3) Tratamientos no quirúrgicos

  • Medicamentos para el dolor, la inflamación y el dolor neuropático, además de fármacos para fortalecer los huesos (como los bisfosfonatos) en algunos cánceres metastásicos.​

  • La radioterapia (incluida la radiocirugía estereotáctica moderna) se utiliza para reducir o controlar tumores y aliviar el dolor, especialmente cuando la cirugía no es posible o como complemento después de la cirugía.​

  • Quimioterapia, terapia hormonal, terapia dirigida o inmunoterapia cuando el tumor forma parte de un cáncer sistémico (por ejemplo, de mama, pulmón, próstata o mieloma).​

  • Uso de corsés y fisioterapia/rehabilitación para dar soporte a la columna vertebral, reducir el dolor al moverse y mantener o mejorar la movilidad.​


4) Tipos de cirugía que pueden ser necesarios

  • Cirugía de descompresión: extirpación de hueso y/o tumor que esté comprimiendo la médula espinal o los nervios (laminectomía, corpectomía o extirpación parcial).​

  • Estabilización/fusión: colocación de tornillos, varillas, jaulas o injertos óseos para reforzar las vértebras debilitadas y prevenir el colapso o la deformidad.​

  • Resección en bloque o amplia para tumores vertebrales primarios seleccionados (extirpación del tumor y la vértebra afectada en una sola pieza) cuando el objetivo es la curación.​


5) Objetivos de la cirugía frente a los cuidados no quirúrgicos

  • Objetivos no quirúrgicos:

    • Controlar el dolor, tratar el cáncer subyacente (si lo hay) y mantener la salud general sin los riesgos de una cirugía mayor de columna.​

    • Utilice radioterapia y terapia sistémica para controlar o reducir los tumores, especialmente cuando son radiosensibles o cuando el paciente no es un buen candidato para la cirugía.​

  • Objetivos de la cirugía:

    • Proteger o restaurar la función de los nervios y la médula espinal aliviando la presión.​

    • Estabilizar la columna vertebral para prevenir o corregir colapsos dolorosos, deformidades o movimientos inseguros.​

    • En algunos tumores primarios, se extirpa todo el tejido tumoral para intentar curarlos o lograr un control a largo plazo.​


6) Cómo la cirugía puede “solucionar” el problema

  • La descompresión elimina fragmentos de tumores, huesos o discos que presionan la médula espinal o los nervios, proporcionándoles más espacio y flujo sanguíneo.​

  • La estabilización/fusión utiliza implantes metálicos e injertos óseos para reconstruir o reforzar la columna vertebral cuando un tumor ha destruido el hueso, reduciendo el dolor al moverse y previniendo un mayor colapso.​

  • Tras la cirugía estructural, se puede dirigir radiación de alta precisión a las células tumorales restantes para mejorar el control a largo plazo.​


7) Riesgos de la cirugía (generales y específicos)

  • Riesgos generales: hemorragias (a veces abundantes, especialmente en tumores vasculares), infección, coágulos sanguíneos, complicaciones de la anestesia y problemas de cicatrización de heridas.​

  • Riesgos específicos de la columna vertebral:

    • Lesión nerviosa o de la médula espinal que provoca debilidad, entumecimiento o pérdida del control de la vejiga o los intestinos, ya sea nuevos o que empeoren.​

    • Fallo del implante o inestabilidad de la columna vertebral que requiera cirugía adicional.​

    • En la enfermedad metastásica, la tasa general de complicaciones de la cirugía de columna puede superar el 30-40%, siendo los problemas de la herida quirúrgica uno de los más comunes.​


8) Probabilidades de que esta cirugía funcione

  • En casos de compresión metastásica de la médula espinal, la descompresión más la estabilización generalmente mejoran o preservan la capacidad de caminar y reducen el dolor en la mayoría de los pacientes.​

  • Una serie de estudios sobre la columna cervical mostró una mejoría significativa del dolor y la función neurológica en más de la mitad de los pacientes después de la cirugía de descompresión.​

  • En tumores vertebrales primarios cuidadosamente seleccionados, la resección agresiva combinada con radioterapia puede lograr un control local a largo plazo para muchos pacientes, aunque estas cirugías son complejas.​


9) Posibles complicaciones de la cirugía

  • Infección o dehiscencia de la herida, que en ocasiones requiere reintervenciones; se ha descrito como la complicación más frecuente en varias revisiones.​

  • Empeoramiento neurológico en una minoría de pacientes (nueva debilidad o parálisis) después de la descompresión.​

  • Aflojamiento o rotura del material de osteosíntesis y deformidad progresiva, especialmente si la calidad ósea es deficiente o el tumor progresa.​


10) Recuperación típica de la afección.

  • Sin un tratamiento eficaz, los tumores vertebrales pueden provocar un empeoramiento del dolor, un daño nervioso progresivo y la pérdida de independencia.​

  • Gracias a las modernas combinaciones de radioterapia, terapia sistémica y, cuando es necesario, cirugía, muchos pacientes experimentan un alivio sustancial del dolor y una estabilización o mejora de la función neurológica.​

  • La recuperación suele implicar un largo proceso de rehabilitación para recuperar la fuerza, el equilibrio y la capacidad de caminar y realizar las tareas cotidianas.​


11) Recuperación típica después de la cirugía

  • La estancia hospitalaria tras una cirugía mayor de tumores vertebrales suele durar una semana o más, incluyendo el tiempo en unidades de cuidados intensivos o de alta dependencia para el control del dolor y la monitorización.​

  • Por lo general, se moviliza a los pacientes (sentados, de pie, caminando con ayuda) tan pronto como sea seguro para reducir complicaciones como los coágulos de sangre.​

  • Muchos continúan su tratamiento en régimen de internamiento o en rehabilitación ambulatoria intensiva durante semanas para mejorar la marcha, las transferencias y el autocuidado.​


12) ¿Cuánto tiempo estuvo en el hospital?

  • Una biopsia sencilla o la extirpación de un pequeño tumor benigno pueden requerir solo unos pocos días de hospitalización.​

  • La descompresión y fusión más extensas para tumores malignos metastásicos o primarios suelen requerir de 7 a 10 días o más, dependiendo de las complicaciones y del estado de salud general.​


13) Perspectivas a largo plazo

  • Los tumores vertebrales benignos que reciben un tratamiento completo pueden tener un pronóstico excelente con baja tasa de recurrencia, aunque es necesario realizar estudios de imagen periódicos.​

  • En el caso de los tumores vertebrales metastásicos, la supervivencia general depende principalmente del tipo de cáncer original y de su propagación a otras partes del cuerpo; el tratamiento de la columna vertebral se centra en el alivio del dolor y el mantenimiento de la función, más que en la curación.​

  • En el caso de los tumores vertebrales malignos primarios, los resultados varían ampliamente según el tipo y la etapa del tumor, pero la combinación de cirugía y radioterapia puede proporcionar un control durante varios años en algunos pacientes.​


14) Necesidad de seguimiento ambulatorio

  • El seguimiento periódico con especialistas en oncología y columna vertebral es fundamental para controlar el estado del tumor mediante pruebas de imagen y ajustar los tratamientos sistémicos.​

  • Las visitas postoperatorias permiten controlar la cicatrización de la herida, la posición del material de osteosíntesis, el dolor y la función neurológica, y coordinar la radioterapia u otras terapias adicionales.​

  • La rehabilitación a largo plazo, el control del dolor y, en ocasiones, el uso de aparatos ortopédicos son importantes para mantener la movilidad, la independencia y la calidad de vida.


15) Más información sobre afecciones neuroquirúrgicas

  • Para obtener información detallada, pregunte a su médico de cabecera si es recomendable derivarlo a un neurocirujano.

  • Como paciente habitual de la Clínica Cerbo, puede hablar con el Dr. Singel en cualquier momento para plantearle sus preguntas más específicas.
  • Nuestro canal de YouTube «Cerebro y Columna Explicados» ofrece información general sobre afecciones y tratamientos neuroquirúrgicos. Haz clic en el botón de YouTube a continuación para obtener más información.